El turismo está cambiando. Ya no basta con presentar destinos, vender experiencias o reunir a los grandes actores de la industria: también es necesario preguntarse para quién se diseñan los viajes, cómo se viven y qué condiciones hacen que una persona pueda sentirse segura, respetada y libre durante todo el recorrido.
En ese contexto, B-Travel Barcelona dio un paso especialmente significativo en su edición de 2026. El salón de turismo de Fira de Barcelona obtuvo la distinción Queer Destinations Committed a través de una colaboración con Queer Destinations que llevó la inclusión LGBTQ+ al centro de su programación, de su reflexión profesional y de su relación con el público.
Un acuerdo que convirtió la inclusión en una acción concreta
La colaboración no se limitó a incorporar un mensaje puntual dentro del programa. El equipo de B-Travel participó en el proceso de formación Hospitality Meets Diversity, orientado a proporcionar herramientas para comprender mejor las necesidades de las personas viajeras LGBTQ+ y ofrecer una atención más respetuosa, segura y preparada.
A partir de ahí, la inclusión se trasladó también al escenario principal del salón. La colaboración permitió abrir una conversación específica sobre el presente y el futuro del turismo LGBTQ+, conectando la experiencia del viajero con la competitividad, la innovación y la responsabilidad de empresas y destinos. La noticia de la obtención de la distinción y el acuerdo de colaboración fue recogida por Hosteltur, uno de los principales medios profesionales del sector turístico.

Dos conversaciones para entender el futuro del turismo
El pasado viernes 20 de marzo, durante la celebración de B-Travel en el recinto de Montjuïc, Queer Destinations impulsó dos paneles con enfoques complementarios.
El primero, “Turismo inclusivo como ventaja competitiva. Innovación y nuevos mercados”, abordó la inclusión desde una perspectiva empresarial y estratégica. Moderado por Edgar Weggelaar, CEO de Queer Destinations, reunió a Yaremis Pérez, directora de Enjoy360 y representante de Enjoy Travel Group; Eva Ballarín, especialista en estrategia, liderazgo y tendencias en turismo y HORECA; Patrick Torrent, director ejecutivo de la Agència Catalana de Turisme; y Joaquim Balsera, director de Marketing y Negocios Corporativos de Transports Metropolitans de Barcelona.
La conversación puso sobre la mesa una idea esencial: atender correctamente al viajero LGBTQ+ no es únicamente una cuestión de comunicación o de posicionamiento de marca. También implica comprender nuevos mercados, mejorar la experiencia del cliente, formar equipos y construir servicios más competitivos y coherentes con la diversidad real de quienes viajan.
Por la tarde, el segundo panel, “Experiencias de viaje inclusivas, seguridad y autenticidad para el viajero LGBTQ+”, trasladó el debate a la dimensión más personal del viaje. Oriol Pamies, fundador de Queer Destinations, compartió espacio con los creadores de contenido Marina Delgado, Fran Amaro y Melo Moreno, y con Alfonso Llopart, director de la revista Shangay.
La sesión permitió hablar de aquello que muchas veces queda fuera de las estadísticas: la importancia de poder viajar sin ocultarse, de encontrar espacios donde la identidad no se convierta en una fuente de tensión y de reconocer la diferencia entre una experiencia meramente tolerada y una experiencia verdaderamente acogedora. La seguridad, la autenticidad y la representación se situaron así como elementos esenciales de la calidad turística.

Una jornada que conectó a todo el ecosistema turístico
Uno de los aspectos más relevantes de la colaboración fue precisamente la diversidad de perfiles que participaron en ella. Instituciones turísticas, empresas de movilidad, operadores, estrategas, creadores de contenido, medios especializados y representantes de la comunidad LGBTQ+ compartieron un mismo espacio para hablar de turismo inclusivo desde perspectivas distintas.
Esa combinación permitió que la conversación no quedara limitada a un único subsector. La inclusión apareció vinculada a la promoción de destinos, al transporte, a la hospitalidad, a la comunicación, a la creación de contenidos y a la propia experiencia del viajero. B-Travel funcionó como un punto de encuentro capaz de conectar las diferentes partes de una cadena turística que debe avanzar de forma coordinada.
B-Travel ante una nueva responsabilidad
La edición de 2026 reunió más de 25.000 visitantes, 110 expositores y 40 agencias de viajes. En una feria de esta dimensión, cualquier decisión de programación tiene capacidad para influir en la conversación del sector y en la forma en que el público entiende el turismo.
Por eso, la colaboración con Queer Destinations representa algo más que la incorporación de una temática específica. Supone reconocer que el turismo LGBTQ+ forma parte de la evolución general de la industria y que la excelencia turística también se mide por la capacidad de crear entornos seguros, respetuosos y preparados para todas las personas.
La propia programación de B-Travel situó la diversidad junto a otros grandes retos del turismo contemporáneo, como la sostenibilidad, la autenticidad, la responsabilidad social y la conexión con las comunidades locales. La inclusión dejó de aparecer como un contenido periférico para integrarse en una visión más amplia sobre cómo queremos viajar y qué tipo de sector turístico queremos construir.

Un paso con vocación de continuidad
La jornada del 20 de marzo no fue únicamente un momento destacado dentro de la edición de 2026. Fue también una declaración de intenciones sobre el papel que pueden desempeñar las ferias turísticas en la transformación de la industria.
Al obtener la distinción Queer Destinations Committed, formar a parte de su equipo y abrir un espacio de conversación con voces institucionales, empresariales y LGBTQ+, B-Travel convirtió la inclusión en una experiencia concreta: una decisión organizativa, un proceso de aprendizaje y una conversación pública.
El resultado fue un encuentro en el que hablar de diversidad significó hablar también de innovación, seguridad, competitividad y futuro. Y esa es probablemente la mayor aportación de esta colaboración: demostrar que un turismo mejor no se construye únicamente con nuevos destinos o nuevas experiencias, sino también con la voluntad de que todas las personas puedan vivir el viaje con la misma libertad, confianza y dignidad.
